La Mala Educación

Yo pensaba que cuando uno va creciendo tiene que evitar ciertos extremos en su carácter y ser, ante todo cordial. Y es cierto. Pero hoy mi hermana me ha recordado que ser cordial y educada no tiene por qué ser, ni a ciertas edades, sinónimo de dejarse pisotear por la mala educación o el egoísmo de la gente. 

Luego es que soy demasiado pava, esa es la verdad. Puedo jurar aquí mismo que sacaré mi carácter de una manera muy “polite” (como dice mi profe de inglés, que cuando se refiere a ello, incluso el español, usa el término in english), pero no estoy segura de hasta qué punto lo conseguiré. 
Me repito mil veces en la peluquería que en el momento en el que me pregunten si quiero que me pongan mascarilla (lo que supone 1€ de suplemento y, por ende, un timo considerable por una única aplicación de un bote que vale 3 euros y que en mi casa me dura 2 meses) diré “no, gracias” o simplemente “no”. Pero en el momento…¡zas! “¿Quieres mascarilla?” “¡Vale!”.

También preparé mi discurso para una mujer que me vendió una lata para gatos adultos, después de repetirle mil veces que mis gatos son muy pequeños y de naturaleza blandiblu y de que me echara una mirada criminalizadora por haberles dado en una ocasión comida para gatos estándar. Pensaba decirle “Me has timado y me vas a devolver mi euro” (parece que tengo obsesión con las monedas de uno, ¿verdad?) o “con mentiras no me convertirás en tu clienta” o directamente llevarle las heces de uno de mis gatos (esta opción es asquerosa, lo sé, pero se lo merecía en el fondo). Aunque mi madre me dictó una versión más moderada del conflicto – “Mira, creo que te equivocaste… ” – que yo quería enceder un poquito – “… maldita zor**!” – finalmente desistí y nunca volví a echarle la regañina.

Pero hoy quiero hacerme una promesa que igual no es muy bonita, pero que creo que llega antes o después a la vida de otra persona. Educación sí, aguantar mamarrachadas, no. Ser cordial sí, ser estúpida, no. Ser amable sí, soportar a insoportables, no. Sonreír sí, y también, a veces, sonreír, no. 

Dedicado a vecinos que hacen preguntas inadecuadas, amigos que creen que amistad significa que te pueden tratar de cualquier manera porque tragarás, colegas presuntuosos que no entienden lo que se dice por pura e incluso un poco hipócrita cortesía y te responden humillándote y demás personajes inoportunos, odiosos y maleducados. ¡Que os aguanten en vuestra casa!

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