Innocence, you’re so cruel!

Ésta es una de esas entradas que tenía que haber evitado escribir. ¿Por qué? Porque estoy premenstrual y mi optimismo baja un poco en estos días. He de decir que eso de la premenstrualidad me parece una chorrez, pero bueno, sí que hay momentos de bajón en los que cosas que te dan igual de repente se convierten en super dramas. Llámalo premenstrualidad, ser cáncer, cambio de luna, fluctuaciones de las mareas. Llámalo X, pero sucede. 

Hoy ha sido uno de esos días de bien y mal completamente. No puedo decir que haya sido totalmente chof porque mentiría. De hecho, me he dado cuenta de que la parte mal a última hora del día, que ya para llegar a estas alturas pues podía no haber llegado, pero estas cosas funcionan así. 

Ha recomenzado el curso y he vuelto a inglés. Siempre digo que las clases son muy diver y que a veces hay un poco de rollo terapia. ¿Será por qué nos sentamos en círculo y somos 4 gatos contando cada uno nuestra movida? El caso es que ha preguntado el profe qué tal nuestras navidades y por nuestros propósitos propios y  los deseos hacia nuestros enemigos para este año. ¿? Los profesores de inglés siempre tienen un punto muy crazy. Bueno, cuando me ha tocado a mí pues lo típico de siempre, emociones cero porque mi vida es más aburrida que la de una morsa del ártico. Me ha preguntado qué me gusta más, si Santa Claus o los Reyes Magos (que son los 3 Wise Kings o The Magi, al parecer) y aunque es como preguntar a quién quieres más, si a papá o a mamá, me he decantado por los 3 sabios y he explicado que es un bonito día en mi casa porque es el único día en todo el año que desayunamos toda la familia en amor y compañía. Soy tan ñoñi….! Después he dicho que a mis enemigos no les deseo nada y él me ha dicho que eso es que no los tengo (¿?) y cuando me ha preguntado por mi deseo para mí misma sólo he podido decir “Get a job!”. 
Bien, terminó mi turno y comienzan los deseos de los demás. Paz y amor para el mundo… Salud… Virgencita, virgencita que me quede como estoy… Ascender en el trabajo… Salud para mí, para los míos y para toda la gente en general… Ser feliz… ¿Y qué te hace feliz?… I don’t know… Pues mal vamos. Y llega la ronda a su final. Un hombre dice que quiere ascender y digievolucionar a funcionario (debe ser, intuyo, personal laboral o algo así), vivir varios meses en los States y ahí ya le he dejado de escuchar porque me ha parecido suficiente. El último chico nos ha confesado muy felizmente que le ha pedido matrimonio a su novia y se van a casar en julio y el mes que viene se compran un piso. Muy bello todo. 

Hasta ahí todo bien. He salido de clase, he ido al gimnasio, he vuelto a casa, no tenía llaves, luego ya sí, ducha caliente y… ops! ¿Soy la única de clase de inglés que sigue viviendo con papá y mamá? Yes!!!!! Supongo que es algo de lo que todos se han dado cuenta cuando no he dicho nada de viajar o ir a cenar en Nochebuena a casa de mis padres, o cuando he contado mis ñoñeces sobre desayunos familiares. Y de repente…. todo el mundo cae sobre mí. Y vuelvo a pensar: jamás tendré un trabajo, jamás tendré una casa, jamás podré viajar a Nueva York, jamás podré decir virgencita, virgencita que me quede como estoy, jamás podré ser del Círculo de Lectores… Y entonces me he dado cuenta de lo absolutamente mal que me lo he montado y de lo absolutamente mal que calculo las cosas. De hecho he recordado que a los 16 años mi padre me abrió una cuenta joven y dijo que me metería 5.000 pts cada mes. Yo quería comprarme una moto azul muy bonita, que costaba ¿300.000 pts? No sé cómo hice los cálculos pero estuve varios meses pensando que en un año me la podría comprar. Convencidísima que estaba yo. Pasó el año, no tenía ese dinero, y dos años después decidí matricularme en Sociología en lugar de en Física. 
Pues esto ha sido muy parecido. Me vuelvo a casa en mayo, me preparo las oposiciones, apruebo (¿qué voy a pensar si me vuelvo a casa para estudiar? ¿que voy a suspender?), empiezo a trabajar, nos compramos una casa, en junio de 2012 estamos viviendo juntos otra vez, somos felices y comemos perdices (o salchichas de tofu, ya veremos). 

A veces me siento tan ridículamente inocente :S 

Qué feo que es poner los pies en el suelo y descubrir que no han convocado aún las oposiciones a estas alturas que yo me creía ya funcionaria, que no me lo sé y que mientras me preparo una parte me estoy olvidando de la otra que también es importante, que aunque aprobara, tendríamos que ahorrar durante años para poder conseguir nuestro pequeño nidito de amor y que esto, en un año, no va a ser como yo creía. Que he vuelto a casa de papá y mamá, a los que amo con locura, y que me queda mucho, mucho tiempo aquí. 


PD. Evidentemente, aquella libreta en la que mi padre metía dinero mensualmente dejo de recibir las aportaciones y el dinero que tenía colgó de mi armario durante varios años. De hecho, seguro que aún está en alguno de mis jerseys. Así que no, no tengo un fondo gigante en el banco, ni mucho menos. Anda que si me hubiera dado por ahorrar….

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One thought on “Innocence, you’re so cruel!

  1. No te pongas extrema, que ahora estás en casa, pero anda que no has dado vueltas en casas ajenas o propias, ¡no es que no hayas salido nunca del nido!

    Es probable que te gustara estar en otro sitio, pero chica, podía ser peor y no haber salido nunca de casa…

    Demos optimismo al asunto. Siempre hay un siguiente paso, no vas a vivir el resto de tu vida ahí. Estoy segura.

    Y oye, qué asco de premenstruación, es asquerosamente inevitable. Sigh.

    (A ver si hablamos. Vuelve mi crisis -con mi premenstruación-)

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