Una velita para San Francisco de Sales

Hoy es San Francisco de Sales, patrón de los periodistas, y nos viene al pelo, porque estamos como para echarnos a rezar y no parar hasta 2020.

Como suele decirse, el periodismo no goza de muy buena salud: trabajos mal pagados o sin remuneración, becarios que hacen el trabajo de profesionales que se ven en la p*** calle, cierre de medios de comunicación, crisis de credibilidad, manipulación por parte de las grandes corporaciones, falta de ética y profesionalidad y así un largo etc. de males que hacen que hoy en día el periodismo y sus trabajadores estén (¿estemos?)desvalorizados.

Durante los años de carrera nos preguntamos cien mil veces y de cien mil maneras qué le pasa a nuestra profesión para haber llegado a este punto. Tras mucho meditar sobre esto, yo he llegado a las siguientes conclusiones:

1. El periodismo es una profesión lo suficientemente vocacional como para que los que lo pagan se aprovechen de ello y ofrezcan malas condiciones y pésimos sueldos. A ver si empezamos a ser vocacionales, pero no estúpidos. La campaña #gratisnotrabajo creo que lo lleva por buen camino. Sólo falta que llegue al resto de la sociedad, porque nosotros ya estamos más que concienciados.

2. Cualquiera puede ser periodista. Físico, matemático o químico, no. Para eso necesitas tener un título, ¡por dios! Pero con eso de que el periodismo se aprende en la calle y no en las aulas parece que cualquiera que haya dado su opinión un par de veces en televisión, se haya sentado ante los micrófonos de una radio o haya escrito una columnilla para un periódico ya es periodista. Que el periodismo se aprende ejerciéndolo, sí. Que se necesita una formación teórica por chorra que sea, también. Cualquiera puede ser periodista… mira, pues no. Un periodista es algo más que una máquina que crtl+c – crtl+v noticias de agencia y las publica en un medio. También es más que alguien que asegura estar de acuerdo con algo o no y se queda tan ancho. Un periodista es un ser humano (y ese es el primer requisito) que sabe escribir y redactar (vamos, que conoce el lenguaje y sabe utilizarlo) y es capaz de analizar la sociedad y ofrecer, a su vez, una realidad objetiva (todo lo objetivo que ese ser humano pueda ser).

3. Los periodistas somos putillas. Los grandes medios hablan y nosotros sólo somos ese instrumento a través del cual la información llega al ciudadano de la forma que esas grandes corporaciones (que son las que dirigen los medios de comunicación y que, ¡oh sorpresa!, no están dirigidas por profesionales del periodismo) dicen lo que quieren decir y manipulan a sus anchas a través de la que hasta ahora era la figura fiable de un periodista, alguien que iba tras la verdad, investigaba y descubría grandes escándalos como el Watergate sin ningún tipo de interés más que servir al pueblo la verdad que se merece. Lo cierto es que hasta esta historia, el gran hito del periodismo, no era lo que parecía ser. Hasta que los medios de comunicación no dejen de estar controlados por intereses económicos, esta situación no va a cambiar. Y seguiremos perdiendo ese poder que tuvimos, y seremos esos seres despreciables que sólo quieren morbo, sangre y vísceras, esas garrapatas mezquinas que sólo van a la caza de un titular que aumente las ventas del diario, dejando de lado la verdad.


4. Los periodistas se creen que saben de todo y no saben de nada. En realidad, es una buena cualidad poder defenderte en cualquier campo, pero yo soy más partidaria de una pequeña especialización en un área, para no acabar metiendo la gamba y haciendo el ridículo. La carrera se pasa volando y cuando te quieres dar cuenta has dado un poquito de derecho, un poquito de internacional, un poquito de historia, un poquito de ciencia, un poquito de diseño… Y al final no sabes mucho de nada. Para mí fue un buen consejo el que me dio mi padre antes de matricularme, gracias a quien previamente hice Sociología, y así pude adentrarme en mi verdadera vocación con más de 18 años y siendo un pelín más crítica con todo. Claro, que no está 100% garantizado el éxito de esta opción, no hay más que verme.

Pues eso, queridos amigos periodistas y no periodistas. Poned una velita a San Francisco de Sales hoy (seais o no descreídos, como ha dicho Carlos Santos esta mañana) y rezad para que a partir de ahora vayamos en la buena dirección. Una sociedad sin periodismo / con periodismo de mala calidad es al final una sociedad manipulada e ignorante.

Y por si tenéis un ratito os dejo el manifiesto de la FAPE: “Sin periodistas no hay periodismo“.

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