Lo que se cuentan las plantas a veces

Qué inspiradoras pueden llegar a ser las espigas cuando están verdes. 

Cuán reveladoras las margaritas. 
Qué estimulantes las amapolas cuando se dejan llevar por el viento.
Qué sugerentes las flores moradas que no sé ni cómo se llaman. 
Qué atardecer más envolvente. 
Qué puta puede ser la primavera. 
Así, de repente, casi a traición. 
Y es que yo no sé por qué siempre había confiado no en los finales felices per se, sino en MI final feliz. Como si no pudiera haber una alternativa triste y asquerosa, como si ese tipo de finales fuera para gente que ya tenía asumido que no comería perdices – o salchichas de tofu – al final del cuento. Para esa gente que nace exclusivamente para ser maltratada, explotada, apaleada. Esa gente. Pero yo las he tenido siempre todas conmigo. Siempre hasta hoy, que mis amigas las plantas me han chivado algo que bien podría ser la respuesta a la gran pregunta de la vida, del universo y de todo
La gente que fracasa no sabe que va a fracasar. Qué cosas, ¿verdad? También pensaron que todo se arreglaría. Algún día. También confiaron en encontrar un trabajo. Algún día. En que él volvería. Algún día. En tener una casa y millones de gatos, conejos y chinchillas. Algún día. En enseñar a un crío a montar en bici. Algún día. En no acabar en un cajero con un cartón de vino. 
Lo único que les ha faltado a esa panda de pétalos macarras ha sido llamarme hierba y echarme del jardín, pero he sido prevenida y he seguido con mi carrerita vespertina, en mi ya habitual huida hacia adelante.
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2 thoughts on “Lo que se cuentan las plantas a veces

  1. Tus enemigas las plantas (que lo son porque te las comes sin piedad) aún no saben el final de la historia, así que que no se pongan chulitas o haremos gazpacho*

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  2. Con lo de las salchichas de tofu no he podido evitar descojonarme, jaja. Tú, a diferencia de las plantas, tienes dos piernas con las que moverte, como bien dices, hacia delante. Sólo te queda encontrarte con el gato de shire, que te atolondrará un poco, pero seguirás hacia delante y… no, no llegarás al castillo de la reina, porque antes te encontrarás con el Halcón Milenario esperándote, que despegaremos y nos iremos a una galaxia muy muy lejana 😉

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