Querida HdP

Querida hija de puta (y que me perdonen, una vez más, las putas. Y sus hijos): 
No sé si es anticonstitucional empezar así esta carta o simplemente un poco basto, pero seguramente tus palabras también lo hayan sido, así que permíteme que me ponga un poco a tu altura, por hablar en el mismo idioma, más que nada. 
Amiga HdP (me consientes también estas confianzas, ¿verdad?): aplaudir unos recortes como si fuera el final de una obra de teatro simpática o simplemente, en la que los actores han hecho el papelón de su vida es, de por sí, un poco feo. No te voy a pedir que llores, porque sé que no estás programada para ello, pero un poco menos de regodeo no estaría mal. Llámalo respeto. Si no sabes lo que es, te invito a visitar la web de la RAE y averiguarlo. Ánimo. 
Eso de vitorear unas medidas que pretenden paliar o hacer frente (esto es muy discutible) a una situación pésima es, como te digo, ofensivo cuanto menos. Pero acompañar esas ovaciones con un “que se jodan” dirigido a las personas que van a sufrir en sus carnes esos recortes es directamente repugnante. Como tú. 
Mi filosofía de vida me impide desear el mal ajeno a nadie, pero hoy me has pillado de buenas y voy a hacer una excepción. Has tenido suerte. Deseo con todas mis fuerzas que el día de mañana (a poder ser, literalmente) te veas en la cola del INEM aguardando un trabajo para alimentar a tus pobres criaturas, o para pagar tu techo hipotecado, o para comer una vez al día al menos. Deseo que, a fuerza de no encontrar dicho trabajo – porque eres mujer, porque eres demasiado mayor o demasiado joven, porque te falta experiencia o porque te sobra formación, porque no tienes papeles o porque no sabes hacer nada en la vida que no sea algo que ya no se hace – te denieguen ese subsidio del que lamentablemente tienen que vivir muchas – demasiadas – familias. Y esto, mi queridísima HdP, no es porque sean parásitos sociales que viven mejor recibiendo 400 euros del Estado que levantándose a currar cada mañana. No. Es porque en este país de mierda no hay trabajo, por si no te has enterado todavía. 
Ojala te empapes bien de esta situación que vivimos todos: los parados, los funcionarios, los empresarios, los pensionistas. TODOS. Ojala tengas que rebuscar en los contenedores del Carrefour para poder cenar una noche a la semana, ojala te ofrezcan trabajos no remunerados o con condiciones precarias, ojala te desahucien de tu casa, ojala no puedas pagarte las medicinas, ojala tu padre/tu hermano/tu marido/tu cuñada tenga que cerrar su negocio porque no puede hacer frente a las deudas, ojala vivas esto en primera persona, como nos pasa a los que lamentablemente tenemos los pies en el suelo y por eso sentimos pena y muchas veces rabia por esta situación.  Ojala no tengas trabajo nunca más en tu vida. Ojala te jodas bien jodida, HdP.
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4 thoughts on “Querida HdP

  1. Esta tia es una sinvergüenza.
    Se cree superior, como ese que ganó la guerra del rif.
    Que podeis esperar de una militante de ese partido fundado por un ex-ministro de franco que dijo allá por el 70 “la calle es mia”.
    Por otro lado no soy yo uno de esos que dió el voto para brindar esta ocasión….asique
    A disfrutar de lo votado.

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