Cosas de hacerse mayor

Hace ya casi un año que no puedo evitar pensar que a ciertas alturas de la vida es imposible no caminar con alguna que otra herida abierta y con más de una decepción a la espalda. Intuyo que me hago mayor porque acabo de tomarme un café sin azúcar y el otro día me bebí mi primera cerveza sin alcohol, pero sobre todo lo noto por mi falta de entusiasmo ante ciertas cosas (no vamos a decir que sea ante todo. No es cuestión de dramatizar más de lo estrictamente necesario). Las cosas, llegados a este punto, se hacen más por inercia que por ganas y siempre con ciertos sentidos capados, totalmente anulados. Las emociones rara vez están a flor de piel, y las palabras parecen perfectamente calculadas para no ser ni más ni menos de lo que pretenden ser. Palabras. No hace falta hacer un gran esfuerzo por parecer interesante o hacerse de rogar: sale solo porque nada importa demasiado. Lo de dibujar corazones con un nombre dentro es algo que quedó en el instituto y lo de tener ganas de alguien en concreto también pareció quedarse en la universidad. Los flirteos a distancia, el pequeño vuelco al corazón, las endorfinas, los mensajitos ñoños o picaruelos, las ganas de recibir alguna muestra ni siquiera de cariño de lo contrario a la indiferencia, sea lo que sea. pero ya nadie es especial. Y yo no puedo serlo para nadie. Al final somos una marabunta de corazones rotos y maltratados que se mueven entre alcohol y otras drogas buscando darle placer al cuerpo para olvidar por momentos un vacío inmenso. Ese vacío no se llena sino que sucede al contrario: se alimenta de derrotas, atormenta a la mañana siguiente y muchas veces también durante la noche, cuando de repente algo hace “clic” en tu cabeza y piensas quéhagoaquí -porquéhagoesto, y acto seguido te contestas que es tu obligación, que es lo que toca, y que no hay que darle más vueltas. Que ya no estamos para pensar. Que ya no estamos para preocupaciones de ese tipo. Que somos nihilistas, que no creemos en nada, que desconfiamos porque es nuestra naturaleza y eso no se va a poder cambiar. Hemos matado todo lo que hace años era importante. Yo he matado todo aquello por lo que hace un año mataba. Es un punto de no retorno. El cinismo parece la meta y cualquier otro modo de vida, una estupidez.
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One thought on “Cosas de hacerse mayor

  1. ¿Café sin azúcar? ¿Pero por qué?

    Pues… cuando se está vacío… hay que volver a llenar 😉 Pero no de lo que nos llenaba antes, que no funciona. Habrá que buscar cositas nuevas. Sólo cambiar la mente. ¿Lo hacemos juntas? 😉

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