Lo real

No sé si el temblor es fruto de la cantidad de cafeína que tengo en las venas a estas horas del día, de las decisiones que he tomado esta semana o de que ahora que creo que entiendo qué es lo real, no puedo dejar de buscarlo y temerlo por igual. Yo seguramente sería mejor persona si no lo supiera, pero ya se ha metido en mi cabeza y en mis sueños-subconsciente-inconsciente-superyo… Ya ni siquiera puedo usar la terminología a mi antojo. Temo demasiado referirme a cosas que no son y ofender a Freud, a Platón, al Mithos, o a quien sea. Ahora tengo miedo. Ahora sé que debajo de las baldosas no está la playa, que si me despojo de las represiones no será todo flower power, que el ser humano es malo por naturaleza (seguro que esto tiene también demasiadas connotaciones, pero estoy cansada para proponer alternativas polémicas) y que yo, como ser humano que soy, también. Que debajo de esta fachada que es nuestro cuerpo (que, por cierto, también hay que poner en duda que exista) se esconde la pulsión y la pulsión es lo real del sexo y lo real de la muerte. Y la violencia. 
No es el miedo: es el pavor absoluto, es el terror a saber algo que no debemos saber pero que existe mientras movemos nuestro culo de bar en bar bebiendo copas alegremente como si no pasara nada. Pero resulta que está ahí, y conocerlo podría aniquilarnos. 
Huimos. 
Lo perseguimos. 
Lo ignoramos. 
Pero al parecer lo es todo. Y nosotros mientras preocupándonos de memeces, pensando que son importantes cuando son sólo la tapadera de lo real. Que el hombre y la mujer nunca se van a encontrar y que de hacerlo será violento. Que la relación sexual no existe. Que todo parte de la imago primordial de la que nos desprendemos demasiado pronto (y de la que yo me siento tremendamente necesitada y huérfana por momentos). Que nos liberamos de la represión para que surja el deseo, pero que sólo emerge la violencia. Que el momento más lúcido es anterior a la psicosis y que después viene el suicidio. Que la creación se traduce en angustia y en muerte; que la creación es definitivamente insoportable y que el goce sólo llega con aquello que se acerca al peligro, a la muerte y al daño. 
Tengo todas las ideas que llevaba buscando meses para poner en marcha lo que siempre he querido hacer y es posible que eso me vuelva majara y me conduzca irreversiblemente al suicidio.
Crisis de los 27, David Lynch: yo estaba preparada. 
Quiero volver a reírme de estupideces. Quiero volver a no ser un robot. Y que alguien me explique por qué he recibido un email de una amiga que jamás me escribe que sólo pone: 

“Iremos a recoger nuestras cosas —dijo Ron en un tono de voz desesperado”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s