La "otra" bandeja de entrada

Hoy quiero hablaros de un invento del demonio, algo que yo desconocía hasta hace unos meses, cuando intenté ponerme en contacto con una persona que… tachán tachán… no tenía agregada entre mis amigos de Facebook. Ahí empezó todo. 
Era una tarde de tormenta y cortes de luz, una tarde de sonidos sibilantes y chasquidos de muebles, una tarde de constantes repeticiones de “la que se avecina”… El destino me envió cientos, ¡miles!, de señales para que no lo hiciera, pero soy una mujer valiente y me decidí a escribir un mensaje… un mensaje que traería horribles consecuencias… 
¿Estáis enganchados ya a mi historia estúpida? ¿Sí? ¿Queréis saber si sobreviví a aquel ambiente terrorífico? Bueno, eso es evidente porque si no a ver quién estaría escribiendo esto… podría ser alguien que desde entonces me hubiera reemplazado y haciéndose pasar por mí, os la hubiera dado con tofu a todos… Pero esta historia no va de robos de identidades. Eso otro día, quizá. Esta historia va de encuentros en el más allá. 
Resulta que quería yo darle una sorpresa a una amiguita que vive en el Polo Norte con Santa Claus y para ello contacté con un valiente dispuesto a viajar a esas tierras glaciales que no, no era mi amigo en Facebook. Fue darle a “enviar” y un escalofrío recorrió mi cuerpo. Sabía que aquello traería consecuencias irreversibles antes o después… 
Cuál fue mi asombro cuando pasaron los días y mi mensaje lleno de simpatía y buenas intenciones NO era respondido. Yo, que soy paciente, esperé y esperé cuanto pude pero el tiempo se agotaba y necesitaba su respuesta… Así que le pregunté a ella, a mi amiga la pingüina, la polar, mi oráculo, esa maravillosa fuente de sabiduría… Ella fue quién me puso los pies en la tierra. 
– Tu mensaje se habrá ido a su otra bandeja de entrada 
– ¿Cómo que “otra” bandeja de entrada? 
– Sí, esa otra bandeja de entrada de Facebook donde te llegan las cosas de los grupos que quieren aturullarte y los intentos de acoso de gente que no es tu amiga en Facebook. 
Rauda y veloz (como estaréis haciendo vosotros ahora mismo) acudí a contrastar (porque una es periodista y no se fía de una única fuente) esa información con la esperanza de encontrar mensajes emocionantes, declaraciones de amor o cualquier otra manifestación que diera un poco de emoción a mi insulsa vida. Pero no. Allí encontré muchos mensajes, muchos, muchísimos (bueno, unos cuantos, pero mi amor propio dice que os lo cuente así): grupos que me invitan a cosas, que me recomiendan sus publicaciones, que me dicen que participe en sus movidas, blablablablá. Tontás, en resumen. 
Algo decepcionada con mi no-hallazgo continué con mi vida, comiendo a las horas y durmiendo por las noches, respirando, parpadeando… en fin, con todas esas cosas con las que una persona ha de seguir quiera o no después de una decepción de este calibre. Jamás volví a pensar en aquella “otra” bandeja. Jamás hasta… antes de ayer. 
No sé cómo al ir a leer un mensaje privado, mi ojo detectó un (1) que llevaba ignorando un mes como si nada. Ahí estaba “Otros (1)”. Un desafío. 
Dicen que hay varios momentos que marcan la vida de una persona: cuando intentas matar a tu hermana con un cuchillo alegando que eres el Capitán Garfio; cuando metes una taza vacía en el microondas y en el último momento se parte en dos maravillosas partes iguales; cuando juegas tu primera pinza; cuando te da un cólico por comer demasiadas moras de gominola; cuando una de tus amigasdetodalavida te dice que se casa (y lo hace); cuando ves una garrapata por primera vez y cuando un ex-novio al que tenías muy guardadito en el cajón de los desastres emocionales contacta contigo y te dice que es padre. 
Moraleja: cuidado con esa bandeja. En serio. La carga el diablo.
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One thought on “La "otra" bandeja de entrada

  1. Jugar a la pinza… muajajajajaja.

    Enorme reflexión. Pero nunca subestimes el poder de las redes.

    Por cierto, el público quiere un estudio posterior sobre los entresijos del destino que decide cuándo una persona manda ese privado, y cuándo otra lo lee, y qué o por qué pasa el periodo entre medias. He dicho.

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