Eurovisión, también conocido como el Día de la Marmota

No he visto ni una sola actuación ni conozco ninguna canción de Eurovisión ni falta que me hace para escribir lo que sigue porque este festival se sustenta únicamente en dos pilares: la subtrama política y de amiguismo entre países y los representantes que cada país escoge para que den las puntuaciones. El resto es atrezzo.
Eurovisión todos los años es el mismo programa desde los tiempos de los Alcántara (del principio, quiero decir). Yo nunca he sido una eurofan declarada ni tampoco todo lo contrario, pero confieso que ese momento de las conexiones con los países y las votaciones es mi debilidad, especialmente si tengo el placer de disfrutarlo en compañía de mi madre. La presencia de mi padre mola para el intercambio de miradas y porque también tiene sus perlitas, pero la pieza clave es ella. Eurovisión no es Eurovisión sin los comentarios de Iñigo y de mi madre (y sin la réplica de mi progenitora a los comentarios de Josemari, por supuesto).
Para empezar no es condición indispensable que se haya tragado todas las actuaciones para que ella sepa quién es el mejor que  coincide mágicamente a su vez con quien va a resultar ganador. Este año la casualidad quiso que los elegidos fueran los griegos. Y como todo el mundo sabe, todo protagonista necesita su antagonista, el bueno su malo, el superhéroe su supervillano, la princesa su bruja, etc, etc, etc… Y este año mi madre eligió el suyo FATAL: Dinamarca.
– Ui qué de puntos les están dando a los daneses, con lo tontos que son
– ¿Por qué les odias, mamá?
– Porque son un país muy pequeño y tienen mucho dinero. A saber qué hacen
– No sé, ¿pastas danesas?
– Sí, pastas les iba a dar yo a esos.
De repente Alemania es un angelito porque ha aflorado de los infiernos Denmark, ese malvado país. A partir de ahí, todos los comentarios hirientes se dirigen en una única dirección. Unos se desfogan insultando árbitros, mi madre a los daneses. Bueno, a los daneses y a los presentadores de cada país cuya misión es dar a conocer su veredicto y decir que ha sido una noche súper amazing y que se lo han pasado pirata viendo el festival. ¿Qué atributos tiene que tener un buen corresponsal eurovisivo? Lo primero es que no le conozca ni el tato (sospecho que sólo se cumple en el caso de España y que es nuestra manera de hacernos los guays y dar a entender que nos importa un pimiento que no nos vote ni Harry porque nosotros estamos muy por encima de festivaluchos como este). La segunda es llevar un peinado absolutamente imposible desde un punto de vista humano. La tercera es acompañar en la medida de lo posible ese peinado con un vestido o traje de dudoso gusto incluso para Ágata Ruiz de la Prada. Y la cuarta e imprescindible desde los inicios de este festival es tener una legión de fans detrás (de lo que en España volvemos a prescindir por la razón que he explicado antes) y/o mostrar un monumento representativo (esto último se hace para que personas viajadas como mi madre puedan emplear ese ratito en averiguar qué torre es esa o contar alguna anécdota del viaje a ese lugar que amenice el sopor de programita).
Visto esto que es lo único que parece cambiar cada año (o que borramos de nuestras memorias una y otra vez), pasemos a los comentarios estrella que pase lo que pase se repiten religiosamente en esta señalada fecha:
  • Si al final la canción da lo mismo, se vota a los amigos
  • Te digo yo que va a ganar (póngase aquí el nombre del elegido, en este caso, Grecia). Yo tengo muy buen olfato para esto
  • Los nórdicos se votan sólo entre ellos
  • ¿Y esta boba porque le da los 12 puntos a (póngase aquí el nombre del odiado, en este caso, Dinamarca)
  • Todos esos países del este se votan entre ellos
  • Qué tontos son los franceses
  • Otra vez puntos para los daneses, con la manía que les tengo
  • Pues los de Grecia han hecho una canción muy bonita que te digo yo que es lo que gusta ahora
  • Me acuerdo cuando ganó Massiel y lo vimos en familia y Félix (un vecino, porque en esos tiempos hacías amistad con los vecinos en lugar de intentar huir de ellos cuando te los cruzas en el portal) daba saltos de alegría
  • ¿España sigue a 0 o ya ha votado Italia?
  • Los nórdicos es que cómo son
  • ¿Y este país cuál es? ¿Era de la URSS?
  • ¿Hay algún país por debajo de España?
  • No es justo que Macedonia tenga los mismos votos a repartir que Rusia, son muchos menos
  • Ya verás como estos les dan los 12 a Noruega, siempre se los dan (mi madre tiene registrados en su cabeza todo este tipo de datos tan básicos para comentar Eurovisión, porque si no sabes que X país de toda la vida ha votado a Y país, no puedes hacer quinielas basadas en la tradición ni puedes decir con propiedad: este vota a este otro desde el 56)
  • Qué vestido más bonito llevaba Massiel
  • Mira qué contentos los daneses, a la porra les mandaba yo
  • Esto está trucado, no lo veo más
  • ¿Somos ya los últimos o todavía hay otro país más patético?
  • ¿Que ha ganado quién? Yo no vuelvo a ver esto. Si no fuera por lo bien que lo hace este Iñigo…
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One thought on “Eurovisión, también conocido como el Día de la Marmota

  1. No puedo ser más fan de Eurovisión, y lo sabes, y el año que viene quiero verlo con tu madre 😛 Además me hace mucha gracia que defendiera la canción de Grecia, que a su vez era una apología del alcohol (gratis). Ahora en tu cabeza suena: alcohoool, alchooool, alchoool, alchool, alchoool, hemos venidoooo a… Pues sí, en ese rollo.

    Yo hice porra y gané dos de tres. Quiero competir contra tu madre.

    He dicho.

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