El exprimidor nuevo

Molaría que fuera nuevo y asesino, por ejemplo. O nuevo y vikingo. O que fuera una batidora disfrazada. Pero sólo es eso: un exprimidor. Con su forma de exprimidor y su sonido de exprimidor. Con su olor de exprimidor, si es que tal cosa existe. Hasta aquí todo es aburrido y previsible, pero una de las muchísimas ventajas de que mi padre sea un maniático de libro es que alguien tan insignificante como yo puede aspirar a recibir clases de un nivel muy avanzado de algo tan intrascendente como esto. ¡Y gratis! 
El primer módulo de “El exprimidor: usos y significados” está dedicado íntegramente al diseño del aparato. Podría decirse que, de hecho, un 80% de este apartado aborda únicamente una pieza: el cable. Aunque pueda parecer que lo importante en un exprimidor es que cumpla su única función de exprimir y que lo haga bien, el quid de la cuestión está en el método planeado para enrollar el cable y que no quede colgando. Tras un único ensayo-error, mi padre ha llegado a la conclusión de que en este nuevo exprimidor el cable ha de ser enrollado en dirección al logotipo de la marca para que así quede totalmente recogidito y él duerma tranquilo. El resto del tiempo previsto para esta unidad consiste básicamente en alabar este pensadísimo detalle. 
El segundo módulo tiene ya una importante carga práctica e incluye una demostración de la técnica de exprimir junto con una estudiada recomendación acerca de la cantidad de naranjas y limones que aniquilar en función del número de personas que vayan a disfrutar del zumito recién hecho. Además, a modo de bonus, se añade un nuevo turno de alabanzas para ensalzar lo silencioso que es en comparación su predecesor en el puesto. 
El tercer y último módulo explica – también de manera práctica, aunque esta vez no es el profesor quien ejemplifica sino por fin el alumno quien se hace cargo – la limpieza del aparato y abarca desde una explicación de cómo abrir el grifo, hasta su correcta colocación una vez secado como se puntualiza, pasando –cómo no – por su adecuada disposición en su breve estancia en el escurreplatos. 

Ahora que tengo estos conocimientos sólo puedo miraros desde mi atalaya de sabiduría y creerme muy poderosa. También puedo invitaros a un zumito cualquier día, venga 😛

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