Romance inesperado

Esta es una historia altamente personal y repensada que quizá nunca he querido relatar, pero al final soy tan fan de las narraciones que no me queda más remedio que pararme un momento a reflexionar sobre ello y ponerle palabras a todo este batiburrillo. Durante un tiempo creí que había repetido el patrón del daño: hombre demasiado guapo y bien de ególatra muy por encima de mis posibilidades, soportable como amigo, insufrible como amor. Alterné mis frustraciones, cambié una obsesión por otra y escogí como reemplazo la opción más dañina de todas las que podía barajar. Volví a sufrir por no estar a la altura, por no ser la chica ideal que se comporta cuando bebe de más, que sabe cuándo debe callar y cuándo tomar las riendas, cuándo abrir las puertas de su casa y cuándo cerrar sus piernas (y viceversa). Busqué un sustituto para “Él” (aquí no estarían de más un par de luces neón que parpadearan) y encontré una versión mejorada, digámoslo así. Seguramente lo que me enganchó fue no ser la prioridad, esperar constantemente algo que jamás iba a llegar, vivir una bonita historia llena de señales y canciones que las acompañan que suceden exclusivamente en mi cabeza. Redescubrí el miedo -yo que me creía tan inmune- y decidí dejarme convencer de que las cosas que me asustan me hacen más feliz. Y, una vez más, no pudo ser. El mismo broche final de quedar bien y similar apatía porque al fin y al cabo, venimos del mismo lugar. 
Entonces no lo dije, aunque a veces llegué a pensar que realmente podía existir esa amenaza, y de repente hoy lo he vuelto a pensar: creo que me he vuelto a enamorar. He dejado atrás a amordestructivodetodalavida y a amordestructivodereemplazo para dedicarme a otra cosa mariposa, aunque de vez en cuando emita suspiritos por cualquiera de ellos. Sí, creo que me he enamorado de la persona adecuada y a la vez de la menos esperada. El destino, que es así de caprichoso, ya ves tú: creo que estoy enamorada de mí misma. Ay, es que hoy me molo. Me molo independiente y cansada, me molo feliz y simpática, me molo tranquila y liberada. Me molo despelujada y con pinticas, me molo al despertarme y al acostarme, me molo incluso cuando hago cosas que me dan vergüenza. Igual no deja de ser un rollo de una noche o quizá es la típica historia que termina en algo más. Sólo quiero deciros que si no me veis por aquí tan a menudo es porque estoy viviendo este romance, y soy de esa clase de chicas que cuando se enamora pasa un poquito de todo. No me lo tengáis en cuenta 😉
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