Conversaciones vegetas II

En mi nuevo entorno hay un par de cositas que me hacen sentir como una marciana recién llegada a la Tierra a la que la población mira con cierta sorpresa y repugnancia, con ese miedo-odio-desconcierto con que se mira aquello que es diferente. Uno de los motivos de sorpresa es mi soltería, lo que creo que suscita murmullos que llegan a cuestionar incluso mi orientación sexual (…), pero la “rareza” que se lleva la palma es definitivamente mi condición vegeta.
En muy pocos días he coleccionado suficientes momentos que llevaban colgando la etiqueta WTF que me he visto obligada a hacer un nuevo recopilatorio de conversaciones imbéciles al respecto.
Con el número 5: “¿Tocas el salmón?” 
La cocinera. Ay, la cocinera. Esa mujer que reaccionó con el típico “¿y entonces no comes de nada?” cuando después de rechazarle tres días sus sandwichitos de pavo tuve que admitir que era vegetariana. Esa mujer ha tenido que acudir a terapia para encajar este duro golpe en la vida. Cuando aún estaba en fase de aceptación, acudí a la cocina a pedirle un poco de salmón (que no es pa mí, que es pa otro). Ella, muy ocupada en sus quehaceres entre fogones, me instó a abrir la nevera y servirme yo misma. Cuando ya estaba abriendo la puerta en busca del tupper maldito, cayó en la cuenta de “mi problema” (podríamos llamarlo enfermedad también, claro) me espetó: “¿tocar el salmón puedes?”. 
Con el número 4: “Lo tuyo es peor”
Mi jefa. Ay, mi jefa. Aceptó mucho mejor mi condición de comeflores, y me regaló una primera perlita diciéndome aquello de “tú lo único que puedes comer de aquí es el sándwich de jamón york y queso” (un aplauso). Cierto día, comentábamos que una clienta había pedido que no se le pusiera lechuga porque era alérgica, intolerancia que encendió mi curiosidad.
– ¿A qué eres alérgico para no poder comer lechuga?
– No sé. Pero mira, ella no come lechuga igual que tú no comes carne
– Yo no como carne porque no quiero, no porque no pueda
– ¡Es que lo tuyo es peor!
Con el número 3: “Claro tú no sabes dónde está el Brasa y Leña
Mi compañera. Ay, mi compañera. Una mañana, charlando con un par de clientes, uno le preguntó si sabía dónde había un “Brasa y Leña” (creo que era así, no sé qué mierdas de cadena de comida rollo Obélix), y ella, al no conocer tal información, me preguntó a mí. Inmediatamente se dio cuenta de su error:
– ¡Ah, no! Si tú eres vegetariana, ¡tú no lo puedes saber!
Con el número 2: “Ah bueno, ¡tú sí que sabes lo que es un puerro!”
Otra perlita de la cocinera. Ay, la cocinera. Para poneros en antecedentes os diré que es una mujer que tiene la creencia de que por ser joven, soltera y vivir sola (¿?) soy un poco pardilla (que nadie dice que no lo sea, pero no tengo claro que sea por esas variables). Un buen día, decidiendo quién iba a hacer la compra, ella comenzó diciendo que no podía ir yo porque yo no sabía comprar puerros (insisto: ¿?), pero enseguida, y sin nombrar lo innombrable, se autocorrigió y espetó: “Ah bueno, ¡tú sí que sabes lo que es un puerro, claro!”.
Con el número 1: Peligro de bucle 
Esto sucedió fuera de mi entorno laboral, aunque podría haberse dado allí perfectamente.
– ¿De qué son estas empanadillas?
– De carne, de jamón y queso, de bisonte con alcachofas…
– Ya… ¿no tienes ninguna sin carne?
– Sí, la de atún
– Ya… ¿y sin pescado tampoco?
– La de pollo
– (No voy a entrar)
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2 thoughts on “Conversaciones vegetas II

  1. Jajajajaaj! Buenísima entrada! Y los gifs con los que acompañas cada caso son brutales. Con el último de la foca casi me da algo… xDD
    Yo tuve una temporada vegetariana (bueno, ovo-lacto), pero no lo aguanté bien… Me gustaría volver a ponerme, pero no sé, me cuesta prescindir al 100% de la carne (en realidad casi sólo pruebo el pollo y el jamón), y del pescado.
    Quizá algún día…
    Eso sí: la carne de conejo no la pruebo, ya que tengo dos conejos de mascota. Muy divertida la entrada.
    Besos!

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  2. Hasta luego.

    Pues sin intención de dar la razón a ninguno de tus interlocutores, no vaya a ser que me toque entrar en el top 5 la próxima vez, voy a decir que a mí me mandan a comprar puerros y me lo tengo que buscar en Google.

    Además, venga, te voy a dar otra perla, ¿cómo se puede ser vegetariana y que no te guste la berenjena? Basta ya, a quién se le ocurre 😛

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