Bradshaw style

No soy especialista en nada. Quicir, aparte de en lo típico como pestañear, respirar o bombear sangre. Esas cosas que haces tanto que al final te salen de manera automática. Pero lo que quiero decir es que he estudiado dos carreras y un máster repletos de banalidades que todo el mundo sabe, que no me convierten en un un oráculo ni me dan un valor añadido en ningún según qué círculos o conversaciones. A menudo tengo la suerte de rodearme de personas que son expertas en miles de cosas: cine, informática, arte, música… y yo siempre soy la TONTA que a duras penas sabe lo que tiene que saber, que tampoco se sabe qué es, y que todo el mundo por ciencia infusa sabe perfectamente. Un lío de narices.
Nunca he sido una alumna brillante y si algo me caracteriza es mi absoluta dispersión. A mi favor he decir que más que aburrirme de todo enseguida es que soy inquieta y curiosa y he querido –y quiero- siempre tocar tantos palos que me ha dado repelús centrarme sólo en uno – ¡en un palo! -. Sin embargo hay algo inherente a mi persona, que tampoco me convierte en algo extraordinario ni mucho menos, que es mi capacidad de reflexión y observación sobre mí misma, sobre los demás y sobre la interacción que mágicamente se da a veces entre una servidora y otros humanoides. Podría decirse que a estas alturas de la película soy una experta en la vida (de la universidad de la calle y todo esa fuckin’ shit, motherfuckers) y en las relaciones (Bradshaw style). Y es que, aunque es cierto que esto no me diferencia, el trabajo de campo de todos estos años me ha hecho ver que hay personas que a fuerza de centrarse en una única relación o en un tipo concreto de interacción con sus análogos sólo son capaces de responder a ese esquema concreto y si las sacas de ahí están más perdidas que un pulpo en un garaje. Tampoco enfrentarse a mil situaciones le da a uno la seguridad de saber desenvolverse en todas ellas. Ni siquiera te garantiza que una sola salga bien.
A veces la culpa la tiene la NASA, otras veces la habilidades sociales y algunas otras la falta de comunicación para con uno mismo. No voy a deciros que yo tenga la piedra filosofal que ayude a descifrar todos estos embrollos, pero sí las ganas de escribir sobre ellos, reflexionar, reírme y hacer un poquito de drama – que para eso me ha puesto Dios en este mundo – y dar la chapa a todo aquel que me quiera leer. Así que de aquí en adelante, y si mi dispersión-procrastinación-vidaadulta me lo permiten, inauguro una nueva sección en este blog para darle vueltas a estas cositas.
Se admiten sugerencias de temas a tratar 😉
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s