29 de marzo

De esto que te levantas tan tranquila, al fin y al cabo es domingo, no hay prisa, take it easy. Miras el reloj, lees algún whatsapp pendiente y te preguntas, para empezar, qué hora será porque tocaba cambio de hora y como estamos vigilados e interconectados todos los aparatos se cambian solos pero sin decirte, como recuerdas que hacían antaño maricastaño, que han actualizado la hora. Han perdido la cortesía con esto de la revolución comunicativa.
 
Para cerciorarte de que realmente son las 10 –hora nueva- vas a comprobar tu reloj de siempre, ese que nunca te falla, que no se cambia de hora sin avisar, que necesita de tu mano para ponerse en hora. Y es la misma hora. Entonces recuerdas que cuando cambiaron la hora en otoño te pusiste en plan antisistema – o vaga – y pasaste de cambiar la hora porque tú vives en la hora que te da la gana y porque total, dentro de 6 meses habrá que cambiarla -profeta que eres- y no ibas a invertir 30 segundos de tu tiempo en cambiarla (y eso que en ese momento aún no conocías el Candy Crush). La radio, siempre nos quedará la radio, bendita radio con sus señales horarias. Vale, ya sabes qué hora es. Sigamos con el domingo.
Aún es pronto para saber si será un sunny sunday y si tu cuadriceps se ha recuperado de la carrerita de ayer, así que enciendes el modo maruja porque ya es primavera se ponga el tiempo como se ponga y es el momento de reorganizar los armarios. Esa ropa que no te has puesto durante todo el invierno bien merece ser guardada, esa otra que no te vas a volver a poner porque está rota o vieja bien merece ser tirada y todo aquello que no te sirve, no te gusta o sabes que no te volverás a poner puede tener una segunda vida para alguien. En marcha pues: lista de canciones acorde, no demasiado animadas ni tampoco muy duermeovejas, que no sean muy alegres pero tampoco cortavenas. 
Y suena una canción que te gusta y sientes la necesidad de compartirla en Facebook, sólo Dios sabe por qué, y al entrar te encuentras con una publicación propia este mismo día hace 2 años. Una imagen, sin más. Ahá, sí, te acuerdas, qué bien, fenomenal. Algo confundida continúas con tu propósito de compartir tu canción. Cuando lo haces Facebook, que nunca se rinde, te invita a conocer qué hiciste tal día como hoy, insignificante 29 de marzo, de 2013, 2012, 2011… Ojo, que vienen curvas… pero picas, ¿cómo no vas a picar? Si te está prometiendo hacer un recorrido por los últimos comienzos primaverales de los últimos años, con lo estables que han sido, con los poquitos desastres emocionales, fracasos laborales y frustraciones vitales en general que ha habido (modo dramaqueen on). 
 
Pues sí, eso es lo que te encuentras cada vez que una red social – casi siempre el invento del demonio del señorito Zuck – te invita a echar la vista atrás. Recuerdos más o menos felices que se dirigen a ti como proyectiles cargados de nostalgia y que sólo te hacen pensar “¿qué he hecho bien? ¿qué he hecho mal? ¿era más feliz entonces? ¿he conseguido ser feliz ahora?”. Quizá haya personas que se encuentren con una línea recta y que echar la vista atrás en su camino les ayude a reafirmarse en sus metas. Pero a otras, con la vida revuelta y cambiante a más no poder repasar lo qué hiciste el 29 de marzo de los últimos 4 años es una putada emocional.
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One thought on “29 de marzo

  1. Te voy a dar un verano que cuando te diga facebook que si quieres ver los anteriores, le vas a decir que no le llegan ni a la arenilla de la verbena.

    (A mí no me ha hecho regreso al pasado, por cierto.)

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