¡Felicidades, Ariel!

Me dicen por el pinganillo que nuestra pequeña Ariel cumple años hoy y que llega a esa edad maldita en la que el mundo hace crunch y a ti no te queda más remedio que bailar la jota sobre los pedazos. Menos mal que ahora tienes piernas porque los 27, amiga, no perdonan. 
Ay, parece que fue ayer cuando nadabas feliz en el mar azul junto al pequeño Flounder, ajena a la vida adulta del exterior y a todas las perlitas – no como las de tus colegas las ostras – que ibas a ir recogiendo a medida que fueras haciéndote mayor y alejándote de tu zona de confort con cangrejos bailongos.
Sí, ya te he hecho el spoiler del siglo: los 27 son ese bofetón tan necesario como doloroso que a todos nos llega pero que no todos superamos. Eso sí, date con un canto en los dientes si, a pesar de no superarlo, llegas viva a tu siguiente cumpleaños. No diré más.
Y es que, mi queridísima piscis, ha llegado para ti el momento de las grandes revelaciones: nada es para siempre (decían tus ojos tristes) y la vida es una mierda. Sé que son afirmaciones muy amplias, pero lo importante es que cojas la idea y te prepares para afrontar lo que viene a partir de ahora. 
Descubrirás, mi dulce princesita acuática, que Eric no te merece, que es un príncipe egoísta que nunca ha movido un dedo por ti ni piensa hacerlo y que en cualquier momento se encaprichará de otra y a ti que te den plancton. Pensarás que tú quisiste tener piernas por él, que vendiste tu voz por conocerle, que él no podría hacerte algo así después de todo lo que le has querido…. Eres, realmente, una pobre alma en desgracia. 
Te darás cuenta de que vivías feliz bajo el mar y escucharás algún que otro “te lo dije” de aquellos amigos que ya sabían que el amor, tal y como lo concibió tu padre dibujante, no da en absoluto la felicidad. 
También te darás cuenta de que hay miles (¡millones!) de mujeres con tipín, una larga melena peinada con tenedor y una voz poderosa. Verás las colas de OT y te sentirás un pequeño pececillo más sin nada especial que ofrecerle al universo. Tú, que te creías que en otros lados las algas más verdes son. Tú, que te creías tan guay.
Pero ya basta de adelantar acontecimientos: los 27 hay que disfrutarlos, hay que llorarlos y hay que bebérselos. Así que brindo por ti, por tu inocencia y por lo poco que te queda de disfrutar de ella.
¡Chin, chin! 
 
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