El día más feliz del año

Normalmente la llegada del verano me pone contenta. Será por eso que es este y no otro día el más feliz de este año. Pero esta vez no sé qué pasa, que me pesa. Que no me ilusiona, que no me hace sentir ganas. Esas se quedaron por el camino. Se las comió el miedo al futuro, la certera sensación de que algo ha cambiado y que esta vez sí será para siempre.

No todos los sentimientos se combaten con la misma fuerza. Supongo que va en personas. A mí me pueden la rabia, la apatía y sí, el miedo. Admito que me bloqueo y no sé lidiar con estas emociones.

Soy valiente pero aprensiva. En esta nueva normalidad, un poco más. Los últimos meses me han llevado a un lugar libre de imposiciones: ahora casi soy capaz de decir cuando algo o alguien no me apetece. También me han reconciliado con el silencio – admito que estaba harta de tanto ruido. Lo que ayer era angustia hoy es curiosidad. ¿Cuándo me asustaron a mí los cambios? Lo verdaderamente espantoso es aquello que no se puede cambiar. Ojalá estuviera en mi mano hacerlo (esto lo pienso cada minuto).

Esa tranquilidad que abrazo y que suena a playa desierta al atardecer, choca con mis propias marejadas. La realidad es que soy nerviosa, inestable y que sí, que yo también tengo miedo. A mí misma, al futuro, al tiempo que corre y nos sitúa a punto de empezar el verano, en el día más feliz del año, buscando entre las ruinas qué puede hacernos sentirnos así después de todo lo que hemos vivido los últimos meses.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s