No tiene título

Nunca hay un buen momento para que te pase algo malo. Parece que siempre las cosas pasan cuando no tocan, pero en realidad, es que no existe ese espacio en el tiempo donde dejar que fluya lo irreparable. Siempre es ahora que éramos tan felices, ahora que nos íbamos de vacaciones, ahora que parecía que se recuperaba, ahora que había dejado de estar alerta. Jamás piensas qué bien me viene sentir este dolor tan profundo precisamente ahora.

Mi historial de Google echa humo de búsquedas que solo arrojan verdades inasumibles. ¿Quién no ha caído alguna vez en la trampa de enmarañarse en una espiral de preguntas que solo producen más dolor? Una vez me dijeron que todas esas cuestiones, esas que me hago cuando busco algo – lo que sea – a lo que agarrarme para no perder del todo la esperanza, no acostumbran a tener más respuesta que la que yo quiero darle. Con el ánimo en los pies es fácil inclinarse por la oscuridad. A veces ni siquiera es una opción: es simplemente inevitable.


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