El mundo se ve distinto desde el lugar oscuro

De noche cualquier sombra asusta, desconfías ante cualquier ruido y corres si sospechas que hay un mínimo peligro. Es muy complicado mantenerse tranquila en un lugar desde el que lo ves todo distorsionado, desde el que eres totalmente invisible para todos. A veces deseas desesperadamente que alguien te vea. Otras, pasar inadvertida. Da igual: nada es suficiente cuando no sabes lo que necesitas.


Ayer me acordé de que en casa de mis padres solía colocarme debajo de mi mesa cuando quería llorar. Supongo que ahí me sentía de alguna manera resguardada: solo así, agazapada junto al radiador, medio escondida, era capaz de lamerme las heridas cómodamente, sin prisa.

Hoy lo he vuelto a hacer ante la mirada extraña de mis gatos. “¿Qué hace la humana sentada en el suelo debajo de la mesa?”.

Ya no funciona.


El miedo paraliza y desordena. En el silencio más absoluto y oscuro, vuelven todos los fantasmas a acorralarme, como en el patio del colegio, sin que pueda hacer nada para defenderme, como en el patio del colegio, sin que pueda compartir con nadie lo que me pasa, como en el patio del colegio.


Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s